¿Ya estás planeando tu próximo viaje a Finisterre en autocaravana? En tal caso, tu ruta debería incluir tres paradas indispensables: la playa de Carnota, la cascada de Ézaro y, naturalmente, el cabo del fin del mundo. ¿Contamos contigo para esta mágica aventura? 👍
Lo cierto es que no es la primera vez que Carnota y Ézaro aparecen en nuestro blog. Ya te hablamos de estos destinos en el post que publicamos sobre Costa da Morte en autocaravana. Sin embargo, sentíamos que todavía podíamos contarte mucho más sobre ellos. ¡Lo que sea con tal de que le saques el máximo partido a tu ruta furgonetera por Galicia!
Con Carnota, nuestro recorrido a Finisterre en autocaravana comienza por todo lo alto. Ciertamente, esta playa destaca no solo por su virginal belleza, sino también por la bioluminiscencia marina de sus aguas (ardentía).
La Costa da Morte constituye uno de los mejores lugares de España para apreciar este fascinante fenómeno. Ello se debe a la concurrencia de tres factores: la alta concentración de microorganismos dinoflagelados, la pureza de sus aguas y la escasa contaminación lumínica.
Como te puedes imaginar, la gastronomía de Carnota gira en torno a los productos del mar. El pulpo con almejas, la parrillada de pescado, el arroz con marisco y la caldeirada de raya figuran entre sus especialidades. ¡Date un homenaje culinario típicamente marinero a nuestra salud!
Los parkings que encuentres en tu camino hasta Finisterre en autocaravana son permisivos con la pernocta de este tipo de vehículos. Carnota no es una excepción. Por supuesto, está terminantemente prohibido acampar en ellos.
Dispones de tres zonas de aparcamiento, una de asfalto y dos de tierra, siendo estas las más indicadas para autocaravanas. Eso sí, dado que esta atracción turística atrae a muchos curiosos, te convendría llegar al parking sobre las 9 de la noche para no quedarte sin sitio. Nuestra recomendación es que aparques en Aldea Pedrafigueira, un área gratuita que abre durante todo el año.
Nuestra ruta hasta el Cabo de Finisterre en autocaravana nos lleva a otra parada indispensable. Nos referimos a Ézaro, situada a 18 km de Carnota.
Desde luego, sería un crimen ir a Finisterre sin hacer una paradita en Ézaro. No en vano, esta aldea alberga la única cascada europea que desemboca directamente en el mar. Por si fuera poco, en las noches veraniegas, sus aguas se iluminan con luces de colores. ¿Qué más se puede pedir?
Estar junto a las cascadas de Ézaro es, a todas luces, una experiencia sensorial memorable. Admirar el entorno natural que las rodea mientras escuchas el sonido del agua cayendo es más que suficiente para quitarte el estrés de encima.
Tienes dos vías de acceso al mirador… y ya te adelantamos que existen diferencias significativas entre ambas:

Por Basotxerri – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Enlace
Al ser una de las grandes atracciones turísticas de Galicia, Ézaro condensa las principales especialidades culinarias de su tierra. Así, se trata de un destino idóneo a la hora de degustar delicias como el pulpo á feira, los pimientos de Padrón, el lacón con grelos y la tortilla de Betanzos. ¡Acuérdate de rematar el menú con un delicioso orujo!
Si buscas un lugar donde aparcar tu furgo mientras visitas las cascadas, te recomendamos que estaciones en Dumbría. Este aparcamiento gratuito está junto a varios establecimientos, tiendas de recuerdos, etc. Desde él, tendrás acceso fácil a la parte inferior de las cascadas, dónde los fines de semana de verano se ofrece un maravilloso espectáculo de luces y sonido. ¡No te lo pierdas!
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El cabo del fin del mundo pone el broche de honor a esta ruta por Finisterre en autocaravana. No es para menos. Este punto final está cargado de simbolismo, sobre todo para los peregrinos que continúan su recorrido hacia Santiago de Compostela.
Ubicado a unos 143 metros sobre el nivel del mar, el faro de Monte Facho es el inconfundible icono del Cabo. A lo largo de tu vida, habrás visto muchas puestas de sol, pero la que aquí te espera promete ser una de las más alucinantes.
Una vez que llevas al cabo de Fisterra, el abanico de opciones turísticas es capaz de satisfacer a todo tipo de viajeros:
El Longueirón, un tipo de navaja autóctona, es el gran protagonista de la mesa finisterrana. De hecho, la tortilla preparada a base de este molusco se considera un auténtico tesoro local. Tampoco deberías de perderte el calleiro, un postre tradicional difícil de encontrar fuera de la comarca.
Comer en el Cabo de Finisterre en autocaravana no podía ser más cómodo. Después de todo, tienes un pequeño bar en el mismísimo faro y varios restaurantes del pueblo llevan sus viandas hasta la zona alta (siempre que no estén demasiado saturados). Con tantas facilidades, no tienes excusa para ponerte las botas sin salir de tu casa rodante.

Aunque existen varios parkings alrededor del faro, este aparcamiento en la carretera de Finisterre es tu mejor opción para pasar la noche cuando visitas el cabo. Además de ser gratuito, se trata de un enclave muy tranquilo desde el que podrás admirar unas vistas espectaculares. ¡Ten tu cámara preparada tanto al amanecer como al atardecer!
Si prefieres un área de autocaravanas con servicios, la tienes en el pueblo. Está a 200 metros de la playa de Langosteira y es de pago. Ahora bien, no te será fácil encontrar plaza en temporada alta, por lo que recomendamos llamar con antelación o llegar temprano.
Ya habrás visto que esta ruta hasta Finisterre en autocaravana lo tiene todo para hacerte vivir momentos únicos. En ella encontrarás un relajante viaje eco friendly que te conecta directamente con la naturaleza ☺️. ¡Hazlo realidad alquilando tu casa rodante con nosotros!